
José Manuel López, Director de Ciberseguridad de B2Group, comenta en esta Tribuna exclusiva para Mayoristas Informática cómo la ciberseguridad está dejando atrás la lógica de sumar herramientas para centrarse en lograr una protección más integrada y coordinada. Un escenario en el que el canal, y en particular los servicios gestionados, cobra protagonismo como aliado de las empresas para simplificar su entorno tecnológico y optimizar la gestión de su estrategia de seguridad.
Tribuna de José Manuel López, Director de Ciberseguridad de B2Group
En ciberseguridad siempre hay algo nuevo que proteger. Y, casi siempre, también una nueva solución que promete hacerlo.
Un nuevo ataque pone el foco en los endpoints. Crece el trabajo en remoto y aparecen nuevas necesidades de acceso seguro. La migración a la nube abre otras vías que defender. Y cuando pensamos que ya está todo cubierto, llega otra amenaza que obliga a revisar de nuevo la estrategia.
El resultado es fácil de imaginar: más soluciones, más proveedores y más tecnología conviviendo dentro de una misma empresa. Pero hay una pregunta que no siempre hacemos: ¿quién se encarga de que todo eso funcione bien a la vez?
Porque una empresa puede tener un firewall, protección para sus equipos, sistemas de backup, herramientas de seguridad para la nube y una red correctamente protegida. Y, aun así, tener dificultades para saber qué está ocurriendo cuando algo falla.
No necesariamente porque las soluciones no funcionen, muchas veces el problema está en todo lo que ocurre entre ellas.
Cada herramienta puede tener su propia consola, sus propias alertas y su propia forma de trabajar. Para un departamento de IT con recursos limitados, gestionar ese conjunto puede convertirse en una tarea considerable. Y cuanto más crece la infraestructura, más difícil resulta mantener una visión completa ya que se pueden crear “puntos ciegos” entre sistemas.
Otra cuestión clave
Aquí aparece una cuestión que sabemos que va a ganar importancia en el canal: la ciberseguridad también necesita simplificación.
Esto no significa que tengamos que apostar por una única solución para todo. Tampoco que las herramientas especializadas hayan dejado de tener sentido. Al contrario, muchas de ellas son necesarias. La diferencia está en cómo se incorporan al entorno de cada empresa y en si aportan una capa más de protección o simplemente otra pieza que gestionar.
Por eso, antes de incorporar una nueva tecnología, quizá convenga hacerse algunas preguntas bastante sencillas: ¿qué problema estamos resolviendo?, ¿ya tenemos algo que lo cubra?, ¿cómo se va a integrar con el resto?, ¿quién va a gestionar las alertas?, ¿qué información vamos a obtener de ella?
Son preguntas básicas, pero no siempre fáciles de responder cuando una infraestructura ha ido creciendo a base de incorporar soluciones según iban apareciendo nuevas necesidades.
Y es precisamente aquí donde el canal puede marcar una diferencia.
El trabajo del partner no termina cuando se entrega una solución
También está en ayudar al cliente a decidir qué necesita, cómo encaja con lo que ya tiene y, cada vez más, cómo se va a operar y mantener en el tiempo.
Ahí es donde las soluciones gestionadas pueden aportar un valor especial al canal. No se trata solo de agrupar tecnologías, sino de poner detrás de ellas una capa de servicio que las integra, supervisa y mantiene. Esto permite al partner ofrecer una respuesta más completa sin tener que desarrollar internamente todas las capacidades, especialistas y procesos que exige una operación de ciberseguridad.
Además, una solución gestionada puede ayudar a simplificar el entorno del cliente: centraliza la visibilidad, filtra y correlaciona alertas, reduce tareas repetitivas y facilita que cada incidencia llegue al profesional adecuado. El resultado no es necesariamente tener menos capacidades de protección, sino menos complejidad operativa y una mayor capacidad para detectar, priorizar y responder. Incluso cuando se apuesta por un modelo best of breed, permite conservar el valor de las tecnologías especializadas sin que el cliente y el partner tengan que operarlas como piezas aisladas.
A modo de conclusión
En definitiva, más herramientas no siempre significan más seguridad. Sin una operación adecuada, pueden significar más alertas, más puntos ciegos y más cosas que controlar.
Y ahí el canal tiene mucho que aportar: no solo ofreciendo tecnología, sino evolucionando hacia soluciones gestionadas que ayuden a las empresas a elegirla, integrarla, supervisarla y sacarle partido. Simplificar la gestión no reduce la ciberseguridad; permite que la tecnología funcione de forma coordinada y que la protección sea realmente efectiva.