
Compartir fotografías de los hijos en redes sociales se ha convertido en una práctica habitual para muchas familias, pero la publicación de estas imágenes puede generar una huella digital difícil de controlar. A los riesgos tradicionales del sharenting se suma ahora la capacidad de la inteligencia artificial para analizar, modificar y reutilizar fotografías.
Según la encuesta “Sharenting: Privacidad infantil y convivencia familiar en la era digital en España”, elaborada por Kaspersky, el 58% de los padres españoles desconoce que la mayoría del contenido incautado a delincuentes sexuales corresponde a imágenes cotidianas no sexualizadas. Por su parte, un 36% afirma conocer este riesgo y haber modificado sus hábitos en redes sociales, mientras que un 6% reconoce que continúa compartiendo imágenes de sus hijos pese a ser consciente de esta amenaza.
El conocimiento sobre los posibles usos de estas fotografías mediante inteligencia artificial también presenta importantes carencias. El 22% de los padres españoles desconoce que las imágenes publicadas pueden utilizarse para entrenar sistemas de IA o generar contenidos manipulados. Otro 23% asegura haber oído hablar de este riesgo, aunque no le concedía importancia, frente al 55% que afirma ser plenamente consciente de las posibles consecuencias.
La evolución de las herramientas de IA añade nuevas posibilidades de reutilización de las fotografías. Una imagen compartida durante la infancia puede ser analizada, modificada o empleada para generar nuevos contenidos sin que la familia tenga conocimiento de ello. Entre los posibles usos se encuentran la creación de contenidos difamatorios, extorsivos o sexuales mediante técnicas de manipulación como los deepfakes.
El problema, por tanto, no se limita a quién puede acceder inicialmente a una fotografía, sino también a los usos posteriores que pueden hacerse de ella una vez que ha abandonado el control directo de la familia.
Vanessa González, Directora de Comunicación de Kaspersky Iberia, señala que “compartir una fotografía de nuestros hijos en Internet no significa que podamos mantener el control sobre ella. La IA permite copiar, modificar y reutilizar imágenes con una facilidad que hace necesario valorar antes de publicar no solo quién podrá verla, sino también qué usos podría tener en el futuro”.
Una fotografía publicada puede escapar al control de la familia
Una imagen compartida a través de redes sociales, WhatsApp o correo electrónico puede descargarse, almacenarse, reenviarse o volver a publicarse en otros espacios. Esto puede suceder incluso cuando la cuenta desde la que se publicó inicialmente dispone de medidas de privacidad.
La encuesta muestra que todavía existe una percepción limitada sobre este alcance. Casi el 10% de los padres españoles desconoce que otras personas pueden descargar las imágenes que comparte.
La eliminación posterior de una fotografía tampoco garantiza que desaparezcan todas sus copias. Una vez que terceros han descargado o redistribuido una imagen, recuperar el control sobre ella puede resultar complicado, lo que convierte la publicación inicial en un elemento más de la huella digital del menor.
Cómo proteger la privacidad digital de los menores
Kaspersky propone varias medidas para reducir la exposición de los menores en Internet:
- Pensar antes de publicar, especialmente ante el avance de la IA. Valorar si la imagen es realmente necesaria y cómo podría sentirse el menor con esa publicación en el futuro, teniendo en cuenta que las fotografías pueden editarse o reutilizarse mediante herramientas de inteligencia artificial.
- Evitar información identificativa. No incluir elementos que permitan determinar fácilmente dónde vive el menor, qué colegio frecuenta, sus horarios o sus rutinas.
- Revisar la privacidad de las cuentas. Comprobar periódicamente quién puede acceder a las publicaciones y evitar que las fotografías familiares sean visibles públicamente.
- Revisar y eliminar contenido antiguo. Realizar periódicamente una revisión de las imágenes compartidas y retirar aquellas que ya no sea necesario mantener online, aunque esta acción no garantice la eliminación de todas sus copias.
- Hablar con los menores. Cuando tengan capacidad para comprender la situación, consultarles antes de compartir sus fotografías y respetar su decisión.
- Proteger los dispositivos familiares. Utilizar soluciones de seguridad como Kaspersky Premium, orientadas a proteger la privacidad y la actividad online de los miembros de la familia frente a distintas amenazas digitales.
- Supervisar la actividad de los menores. Herramientas como Kaspersky Safe Kids permiten acompañar a los menores durante su uso de Internet y establecer pautas para una navegación más segura.